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¡Esto no es el transiberiano!

Dom, 03/02/2013 - 23:37
Cabecera del "diario republicano" "El País".

En el verano de 1908 el periódico “El País” (“diario republicano” que se editaba en 1887-1921 en Madrid) publicó las siguientes notas que nos han parecido curiosas por sus posibles paralelismos y/o contrastes con la situación en nuestros días.

El ruso de Sigüenza

Al señor ministro de Gracia y Justicia y al embajador de Rusia les suplicamos que se fijen en estas líneas.

La casualidad, el anhelo de encontrar fresco y de gustar novedades, llevó ha pocos días a un compañero a Sigüenza, bella y tranquila población [...].

En Sigüenza supimos que estaba preso en su cárcel, hacía más de quince días, un ruso. ¿Por qué? Nadie lo sabe. Se supone que a causa de viajar sin otro billete que el de andén, que acaso tomara el ruso por pasaje. Ello es que el ruso no habla más que en ruso e inglés y que en Sigüenza no hay quien le entienda. Preso está, preso sigue, preso seguirá, si no se lleva a Sigüenza un intérprete que impida posibles injusticias y seguras faltas incursas en responsabilidad, en las actuaciones.

Puede ser un delincuente y puede no serlo. El pobre hombre habla, escribe, ruge, se golpea y mesa los cabellos. Se ve que protesta y pugna por hacerse entender. Todo en vano. ¿Cómo se le ha procesado, si el juez, aunque lo ha oído, no sabe lo que dice?

El embajador, debe reclamar; el ministro, evitar que andemos en lenguas extranjeras.

[Miércoles, 8 julio]

Por viajar sin billete

Más del ruso de Sigüenza

Nos escriben desde la citada ciudad, confirmando cuanto dijimos acerca del ruso allí preso, y añadiendo algunos detalles de interés a cuanto publicamos el día 8 sobre el caso.

“El ruso –nos escribe un querido amigo de Sigüenza– es un mecánico de unos veinte años de edad, que en la estación de Zaragoza tomó billete de andén y se metió en el primer tren que salió para Madrid.

En la estación de Salinas fue sorprendido por el revisor, y no pudiendo entregarle al jefe de la misma, por falta de tiempo, le entregó al jefe de la de Sigüenza, para que éste lo pusiera a disposición del Juzgado por estafa, como lo hizo, entregando al detenido bajo recibo.

El juez de Sigüenza, que es persona dignísima, se hizo cargo del preso, instruyendo las diligencias preliminares de inhibición al Juzgado de Medinaceli (al cual corresponde Salinas) para remitir al detenido con el expediente, cosa que no se ha hecho, porque aun no es firme el auto de inhibición que se ha mandado al fiscal de Guadalajara.

El detenido no se desespera porque no se lo entienda, sino porque no le ponen en libertad, lo que no puede hacerse sin fianza personal o metálica.

El juez, sin tener obligación de hacerlo, ha dado cuenta oportunamente al Consulado de Rusia, como también lo ha hecho el detenido; pero el Consulado no ha intervenido aún.”

Una de las céntricas calles de Sigüenza en 1908.

Esto es lo substancial de los datos que nos envían de Sigüenza. En vista de ellos, insistimos en llamar la atención del ministro de Gracia y Justicia. Se trata de un supuesto delito que, de existir –solo se sabrá si existe o no cuando se entienda lo que el ruso declara,– se castiga con dos meses de arresto. El señor juez de Sigüenza en cumplimiento de su deber, se inhibe, y es fácil que mientras se resuelve la inhibitoria, está el ruso más tiempo en prisión que de haber sido sentenciado. Por condenado, aunque sea inocente, puede darse ya, pues si el ministro a cuya conciencia llamamos no le libra de más de dos meses de prisión preventiva.

Tiene todos sus documentos en regla, y acaso si un intérprete tradujera sus declaraciones, encontraría fiador y demostraría que no estafó, sino que pidió billete, no lo entendieron, le dieron el de andén y él lo tomó por el del recorrido. Hasta podría ser otro el delincuente.

Es una verdadera enormidad el procedimiento en uso para libertar a las omnipotentes compañías de viajeros sin billete. La prisión por deudas subsiste en España aunque limitada a las que se contraen con esas Compañías poco fáciles en cumplir sus deberes. Pero esta digresión es una bobada. Habíamos olvidado la presencia del Sr. Rodríguez Sampedro en el Gobierno.

Bobada es también irle al embajador de Rusia con la embajada de que proteja y atienda a ese su compatriota. Ya le han escrito y se ha encogido de hombros. En su patria y la mía se –dirá el digno representante del zar– lo pasaría peor; posible es que le ahorcáramos por sospechoso, y probable que le hubiera enviado papa Nicolás a la Siberia. Aunque muy parecida a Rusia, España es mucho más civilizada y clemente.

Y si no ha dicho eso el representante del zar, ha procedido como si lo pensara. Milagro será que no reclame contra la impertinencia de un juez que lleva su bondad al extremo de avisar al Consulado. Pero si a los representantes del zarismo es inútil hablarles en un lenguaje ininteligible para ellos, como lo es el ruso para los vecinos y autoridades de Sigüenza, insistimos en reclamar de la bondad del señor marqués de Figeroa, mejor persona que ministro, una resolución favorable al supuesto delincuente que, por las trazas, va a estar más tiempo preso que estuviera ya confeso de un delito que acaso no haya cometido.

[Domingo 12 de julio]

Agradecemos a Diego Moreno que “descubrió” el caso en un archivo.