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El libro electrónico: una nueva manera de leer

Jue, 06/12/2012 - 21:04
Dos formatos para leer

José María Cañadas

Estamos ante un nuevo soporte para el lenguaje escrito que ha venido para quedarse. El cambio de soporte para la lectura no es nada nuevo, desde los inicios de la escritura los soportes utilizados han ido cambiando con el tiempo. Las tablillas de barro cocido de los sumerios y las estelas de piedra de los antiguos egipcios fueron algunos de los primeros soportes que se conocen. Con posterioridad en el mismo Egipto se empezó a emplear el papiro, un material vegetal que se cultivaba en el delta del Nilo. Su elaboración resultaba complicada, solo se podía escribir en uno de los lados y se tenían que desenrollar los papiros lo que hacía bastante incómoda la lectura. Ya en la era cristiana se empezó a utilizar otro material, el pergamino, hecho con la piel de vacuno.

Pronto el pergamino sustituyó al papiro, y el formato de lectura empezó a tomar la forma de libro mediante la unión de hojas, formando lo que entonces se llamó códices. El papel, que se había utilizado desde hacía muchos tiempo en la antigua China, transmitido por los árabes, se introdujo en Europa durante la baja Edad Media popularizándose en el renacimiento. Este soporte ha sido el que se ha utilizado hasta nuestros días como material para hacer libros, periódicos y revistas. Ahora se produce de nuevo un cambio, ya no de soporte sino también en la manera de leer, con la introducción del formato electrónico. En realidad ya llevamos muchos años leyendo en este formato en los ordenadores, sin embargo la lectura en las pantallas no resultaba cómoda, sobre todo cuando se trataba de leer mucho texto. Es ahora, con la popularización de los lectores electrónicos y las tabletas, cuando verdaderamente se está dando el cambio.

Lectores electrónicos y tabletas
Los lectores electrónicos (e-readers) son pequeños ordenadores especializados en la lectura, aunque los nuevos también son capaces de conectarse a internet y procesar archivos de música. Sus pantallas tienen la particularidad de que no son retroiluminadas como las de los ordenadores, sino que están fabricadas con la llamada tinta electrónica, una tecnología que no cansa la vista y que proporciona una experiencia de lectura muy similar a la del papel. Varias compañías han apostado fuerte por estos dispositivos, entre ellas Amazon, la librería virtual más grande del mundo y el fabricante de electrónica japonés Sony. Junto a estas grandes multinacionales hay otros fabricantes que se han hecho un hueco en el mercado, como la compañía ucraniana Pocketbook. Por último existen muchos otros pequeños fabricantes cuya base de negocios se encuentra en China, Taiwan y Corea del Sur.

Uno de los inconvenientes de estos dispositivos es que, por ahora, las pantallas de tinta electrónica no proporcionan color, por lo que no son dispositivos apropiados para leer comics o revistas, en los que es importante este aspecto. Junto a este mercado, ha surgido otro más versátil, el de las tabletas. Se trata de pequeños ordenadores táctiles cuya principal característica es su comodidad de manejo y sus múltiples funciones, entre ellas la lectura. El paradigma de estos aparatos es el IPad de Apple, el primero que apareció pero junto a él han ido surgiendo un gran número de tabletas de diversos tamaños y capacidades de diferentes fabricantes. Las tabletas se diferencian de los lectores electrónicos, en que la pantalla, de LCD o led, es luminosa y cansa a la vista si se utiliza para leer textos extensos. Las tabletas son por ello dispositivos más apropiados para leer revistas y documentos con gráficos a color.

Los formatos
Existen varios formatos para presentar los libros electrónicos. El más antiguo es el conocido formato PDF creado hace ya varios años por la compañía Adobe. La principal ventaja, es decir, aquello para lo que se creó, es que mantiene el mismo formato en cualquier dispositivo. Esa ventaja es al mismo tiempo el principal inconveniente para su lectura en los dispositivos electrónicos. Estos, suelen ser de pequeño tamaño (el estándar de la pantalla es de 6 pulgadas), y el formato habitual de los PDF es complicado de leer en estos aparatos. No obstante, en algunos de ellos, se puede voltear el documento y leerlo en formato horizontal, facilitándose así la lectura. También existen algunos lectores electrónicos de mayor tamaño (de 9 o 10 pulgadas) en los que los documentos en formato PDF se puede leer sin mayores problemas. Sin embargo, estos modelos son más caros y todavía no se han popularizado para el gran público. Van dirigidos más bien al sector académico y a la enseñanza.

El formato más conocido para la lectura y que lleva camino de convertirse en estándar de la industria es el conocido por ePub (Publicación electrónica). Ha sido promovido por la compañía Adobe y adoptado por Google, Sony y otras grandes compañías. Se trata de un formato, basado en html, el lenguaje de la web, que tiene la particularidad de que el texto de los documentos es redimensionable y por lo tanto se adapta al tamaño de cualquier dispositivo de lectura. Los lectores electrónicos pueden pues, con este formato, establecer el tamaño y el tipo de letra para adaptarlo a las más diversas necesidades y se puede navegar mediante enlaces por las diversas partes del libro, por ejemplo accediendo a las notas que pueden estar situadas al final del documento. Incorpora además una tabla de contenido aparte a modo de índice, desde la cuál, también con enlaces de hipertexto, se puede acceder a los diferentes capítulos. Un formato parecido al ePub es el mobi, o mobipocket, adoptado por la librería Amazon, es el formato en el que vende sus libros a través de su propio lector electrónico, el conocido Kindle. Este lector se vende a bajo precio con el objeto de que los lectores obligatoriamente tengan que utilizar para leer los libros electrónicos bajados de su librería, utilizando el formato mobi. Una de las características que causa más controversias es que estos libros vienen con la tecnología DRM (Digital Rights Management), es decir, Gestión de Derechos Digitales. Cuando se intenta abrir un libro electrónico solicita autorización vía internet a la editorial. Si ésta reconoce el dispositivo permitirá acceder al recurso. Esta tecnología anti-copia busca evitar que se pirateen los libros pero conlleva una serie de inconvenientes para el lector, como por ejemplo, que los libros solo se pueden leer en el dispositivo para el que se han adquirido y que no pueden prestarse para leerse en otro lector electrónico. El DRM no es privativo del formato Mobi sino que también puede incorporarse al formato ePub para evitar las copias no autorizadas. Otro de los formatos más conocidos es fictionBook o fb2, de origen ruso y cuyas funcionalidades son bastante parecidas a las del ePub. Existe una gran cantidad de libros en ruso que adoptan este formato que tiene la particularidad de no incluir el dispositivo anti-copia.

El libro electrónico y el libro tradicional conviven en el metro de Moscú

Cómo hacer un libro electrónico
Maquetar un libro electrónico, es decir darle un formato apropiado para poder ser leído en dispositivos como lectores electrónicos, tabletas y otros dispositivos electrónicos, es diferente a maquetar un libro en papel. El formato PDF, cuyo formato no varía, puede crearse de manera tradicional, es decir, en un programa de maquetación profesional como In Design o QuarkXPress y a continuación exportarlo a dicho formato, manteniendo fijas todas las pautas de diseño y maquetación. Pero si queremos que un libro adopte el formato ePub (o mobi), es decir los formatos más comunes para la lectura, tendremos que hacerlo de otra manera. Las últimas versiones de los programas de maquetación profesional antes citados incorporan herramientas para maquetar libros con las características propias de estos formatos. Existen también otras herramientas para hacer libros electrónicos con el formato ePub, algunas de pago y otras gratuitas. La más versátil de las gratuitas en mi opinión es el programa Sigil que se puede descargar en la red. Con él se puede maquetar de dos maneras, utilizando código de etiquetas XHTML (Lenguaje de Marcado de Hipertexto Extensible) una versión más estricta y limpia de HTML, el lenguaje empleado para hacer páginas web, o con una herramienta WYSIWYG (What-You-See-Is-What-You-Get), es decir, “lo que ves es lo que obtienes”, maquetando el libro de forma tradicional. Como complemento al programa Sigil es interesante otra herramienta gratuita disponible en la red, especializada en la conversión de libros electrónicos de un formato a otro. Se llama Calibre y también se utiliza para catalogar los libros electrónicos y ordenarlos de acuerdo a diversos criterios.

El mercado del libro electrónico
El mercado del libro electrónico es una realidad ya floreciente en países como Estados Unidos o el Reino Unido, en algunos casos incluso el número de copias vendidas en formato electrónico supera el de copias en papel. La librería Amazon es la que se ha hecho con la mayor parte del mercado, aunque existen otras librerías como Barner and Noble también en Estados Unidos, que también ha apostado fuerte por este sector. En España, como en el resto de la Europa continental, la penetración del libro electrónico avanza más lentamente, pero cada vez más se perfila como una opción de futuro. La reciente instalación de Amazon en nuestro país es un síntoma de que tarde o temprano el libro electrónico despegará. Las editoriales más fuertes ya sacan, junto a una versión en papel, otra en formato electrónico de sus novedades y cada vez son más los títulos digitalizados de sus fondos editoriales. Existen dos escollos para que despegue de una vez por todas el mercado en nuestro país, por un lado la piratería, que como en otros sectores, hace mella en la cuenta de resultados de las editoriales, y por otro lado, el precio todavía poco competitivo del libro electrónico respecto al libro tradicional. No ayuda al despegue del mercado la imposición de un IVA del 21% sobre el precio mientras que el del libro tradicional es tan solo del 4%. Esto es así porque se considera al libro electrónico como un producto de electrónica similar a ordenadores, impresoras, etc. en vez de un bien cultural, como ocurre en el caso del libro en papel.

La experiencia lectora
En un principio, como le pasó a mucha gente, mi actitud ante la llegada del libro electrónico fue de cierto escepticismo. Muchos años de lectura tradicional hizo que adoptara una posición a la defensiva ante su llegada. El principal inconveniente, al margen del apego nostálgico al libro como objeto, el cansancio de leer algo en una pantalla, pronto desapareció ante la llegada de los dispositivos de tinta electrónica. Probé su funcionalidad y la verdad es que consiguió convencerme. Personalmente lo utilizo, no tanto para leer libros de ficción, como para leer artículos encontrados en internet ante los cuales antes me encontraba ante un dilema. O leerlos en pantalla, algo bastante incómodo para la vista, o imprimirlos. Cualquiera de las dos soluciones resulta asequible si se trata de textos pequeños pero cuando la extensión del texto era considerable me veía obligado a desechar su lectura. El libro electrónico cambió todo esto, ya solo tenía que seleccionar los textos que me interesaban y mediante una pequeña tarjeta de memoria, pasarlos al lector electrónico. Además, constaté que no sólo era posible leer en los formatos específicamente preparados para ello como los formatos ePub o fb2 sino que también se podían leer textos con formato de procesador de textos. E incluso, con más dificultades debido al tamaño de mi lector (el estándar de seis pulgadas), también era capaz de encararme con un PDF, siempre que volteara el dispositivo para adaptar la pantalla a este formato imposible de modificar.

Una de las principales ventajas del libro electrónico es la comodidad para llevarlo a todas partes en el bolsillo. En un dispositivo cuyo peso no pasa de 200 gramos se pueden incluir un buen número de libros y leerlos con comodidad en el transporte público. Además ya no es necesario habilitar una habitación o una estantería en una casa, para apilar los libros, las bibliotecas físicas pueden ser sustituidas por una simple y diminuta tarjeta de memoria. Junto a estas comodidades, otra de las ventajas de los lectores electrónicos es la posibilidad de encontrar en internet, de manera gratuita, un gran número de títulos que desde hace tiempo me interesaba leer, en plataformas como la del proyecto Gutenberg o en otras páginas similares y poder leerlos de manera inmediata.

¿Inconvenientes? Quizá el hecho de estar pendiente de cargar el dispositivo, pero esta pega no es tanta al constatar que, con en los nuevos modelos, la batería podía durar hasta 15 días haciendo un uso bastante intensivo del lector electrónico. Estos aparatos, al contrario que los móviles y las tabletas, que incorporan pantallas luminosas, tan solo gastan batería cuando se enciende el dispositivo o cuando “se pasa la página” del libro. Esto hace que su duración sea mucho más prolongada. Algunos apuntan otro inconveniente en la manera de leer, que según algunos, en el lector electrónico se convierte en más superficial que en la lectura ordinaria. Los que acostumbran a subrayar y a tomar notas sobre lo leído echan de menos estas funcionalidades en los lectores ordinarios de pequeño tamaño. Sin embargo, en los dispositivos destinados al mundo académico esta función también está presente mediante la utilización de lápices electrónicos que emulan la experiencia de lectura tradicional.

En resumen, el libro electrónico no es una moda pasajera como otras. De cualquier forma aquellas personas que no acostumbran a leer, una vez pasada la moda, seguirán sin hacerlo, apuntándose a las tabletas y a los móviles de última generación, para la lectura superficial de pequeños textos junto a la imagen y el sonido. En cambio los verdaderos aficionados a la lectura, tienen a su disposición un soporte que puede hacer más placentera y cómoda la lectura. No obstante previsiblemente, como ha pasado en otras épocas, durante un buen periodo de tiempo probablemente coexista el libro electrónico con el tradicional.

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