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El 'homo sovieticus' resiste

Jue, 14/01/2016 - 00:00
Una-cartilla-del-racionamiento-del-1991

Gracias al Premio Nobel se ha conocido en España el nombre de Svetlana Alexiévich, es verdad que su libro “Voces de Chernobyl” (el título en un principio se traducía como “La plegaria de Chernobyl”) fue publicado en español por primera vez ya en 2002 pero parece que pasó desapercibido. Aunque creo que los editores habían elegido bien y entre todos sus libros es el que más posibilidades tiene para enganchar a un lector español.

Eso le dijo a un amigo mío y me contestó, algo ofendido: “A mi podría interesarme lo de la Rusia actual, el paso del poder soviético al neonacionalismo a lo Putin. Es un enigma que me interesa descifrar”.

Se refiere al último libro de Alexiévich, “El tiempo de segunda mano” (2013). En la edición española (2015) el título se convirtió en “El fin del Homo sovieticus”.

Creo que sí, que precisamente “el paso del poder soviético al neonacionalismo a lo Putin” es el punto interesante de este libro. Al igual que otros libros de Alexiévich, este no es otra cosa que un flujo de relatos sobre la vida de mucha gente variopinta, los que la autora grababa y trascribía (¡vaya paliza!) y luego engranaba – está claro – a su manera. Estas grabaciones se dividen en dos partes, las realizadas en la década de los 90 y las realizadas en la década del 2000. Se nota cómo cambia el “discurso colectivo”. En él está involucrada toda la historia soviética – al final no es tan larga, cabe en dos o tres generaciones de una misma familia o incluso en una sola vida, si alguien ha tenido mucha suerte –. ¿Tiene coherencia todo lo que ocurrió? De dónde salimos y a dónde llegamos, esa precisamente es la obsesión del libro.

¿Pero de qué hablan? De cómo vivían antes y después, qué les enseñaban sus padres, para qué les sirvió, cómo no pueden enseñar nada a sus hijos… Hacen una valoración de sus vidas, se lamentan por su país… este tipo de cosas. El “razonamiento” de los entrevistados es un poco pobre. Siempre se repiten los mismos dilemas: un ideal o el confort, un hormiguero o el individuo… Están aquí todos los lugares comunes, prejuicios, filosofías baratas y también revelaciones y conclusiones por las que se pagó caro.

¿Qué elige Alexiévich de todo esto? Dice ella misma que hablando con sus interlocutores siempre está al acecho del momento “cuando la vida, simple vida se vuelve literatura”. Según entiendo, se trata del destello de algo sincero, personal que al mismo tiempo puede ser generalizado.

Svetlana Alexiévich intenta crear una imagen en 3D. Por ejemplo, cuando uno cuenta sobre acosos de los migrantes asiáticos en Moscú, al lado alguien menciona como mataban a rusos en Uzbekistán después de la desintegración de la URSS, y uno más dice que su abuelo luchaba en Stalingrado junto a uzbekos… Para eso, además de relatos largos, muchas veces utiliza réplicas anónimas como si de una conversación común se tratara. Se preocupa por componer de las verdades particulares un conjunto.

Ahora, lo de “descifrar el enigma”. Hay algunas cuestiones históricas, – por ejemplo cómo los rusos dejaron de ser comunistas o cómo los alemanes se hicieron nazis – que para entenderlas no solo tienes que leer los típicos libros históricos, sino entrar en los pormenores de la vida cotidiana y también en el “pensamiento cotidiano” de la gente, eso te ayuda a captar cómo realmente ocurrían las cosas.

El libro de Alexiévich sirve para eso, es un retrato reconocible.

Pero ¿cuál es la conclusión? ¿Cómo se resuelve el enigma? Mi amigo no leerá en el libro ninguna conclusión expresa pero, si soporta hasta el final la energía negativa de todos estos varios centenares de páginas (que no lo creo), puede llegar él mismo a alguna conclusión.

La única “conclusión” que hace la misma autora es el título original del libro. Porque el título español, “El fin del Homo sovieticus”, es mejor para el marketing, pero el título original que literalmente se traduce como “El tiempo de segunda mano”, es más sugestivo. Yo creo que quiere decir que Rusia todavía no ha salido del estado post- y no ha encontrado su nuevo camino.

Aglaya