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De la educación para la ciudadanía a la desobediencia civil

Lun, 15/04/2013 - 16:15
Pancarta "Oso indignado"

Carlos Diez, pedagogo y profesor de Educación compensatoria de Madrid. Durante un tiempo impartió clases de Educación para la Ciudadanía, disciplina de la que es coautor de un libro. Ha sido secretario de la Asociación Grupo de Estudios del Frente de Madrid (GEFREMA). Le entrevistamos como miembro de la Coordinadora 25 S, uno de los grupos que ha surgido en Madrid, como secuela del movimiento 15 M.

¿Cuál es el origen de la Coordinadora 25S?
En el verano del 2012 la llamada Plataforma en pie, lanzó por las redes sociales la convocatoria “Ocupa el Congreso” el día 25 de septiembre. A finales de agosto empezó a haber grupos en Madrid que, preocupados por el impulso que estaba teniendo la convocatoria, que recababa muchas adhesiones pero que al mismo tiempo nadie se responsabilizaba de ella, se reunieron en el Centro Social Casa Blanca, un centro ocupado que fue cerrado posteriormente. En estas reuniones se tomó la decisión de crear una Coordinadora cuyo único objetivo era apoyar la concentración. Allí había grupos con mucha más capacidad organizativa que la Plataforma en pie, que eran cuatro amiguetes y esa plataforma le cedió a la recién constituida Coordinadora 25 S la dirección de dicha acción. Es cuando se cambió el lema de "Ocupa el Congreso" por el de "Rodea el Congreso".

Centro Social Casa Blanca en Madrid, un centro ocupado que fue cerrado posteriormente
Una de las concentraciones en la Puerta del Sol

A partir de entonces se empiezan a hacer asambleas públicas en el parque del Retiro para preparar la acción y allí fue cuando me incorporé al gustarme su planteamiento. Al principio me quedaba allí, escuchaba y no sentía la necesidad de intervenir. Ahora pienso que quizá me hubiera tenido que quedar en esa fase. Pero ¿qué paso?, que los dos domingos anteriores a la convocatoria del 25 de septiembre, se produjeron las primeras identificaciones. La policía nos rodeó a los que estábamos allí pidiéndonos la documentación. Fue como mí caída del caballo, entonces pensé que era verdad aquello que se gritaba "Lo llaman democracia y no lo es. Es una dictadura lo que es". En el primer manifiesto que la Coordinadora lanzó en el Retiro se habla de la apuesta por un proceso constituyente como idea estratégica política global. Por fin se llevó a cabo la acción de rodear el Congreso el 25 de septiembre y creo que salió bastante bien. Como consecuencia de la represión, en las concentraciones de réplica del los días 27 y 29 del mismo mes, las concentraciones ante el congreso fueron aún más masivas. Eso creo mucha fuerza.

¿En qué se diferencia la Coordinadora 25 S del movimiento 15 M?
Para mí el 15 M fue una bomba que despertó la conciencia de mucha gente pero al mismo tiempo tuvo una deriva antipolítica. Es un movimiento que quiere construir un nuevo tipo de relación entre las personas, un movimiento vivencial pero que descuida el componente político. El 25 S yo lo veo como un movimiento que ha recuperado la dimensión política de los movimientos sociales, reivindicando un proceso constituyente. En mi opinión los movimientos sociales deben de dejar de pedir al actual poder constituido que cambie esto o aquello, no deben esperar nada de este poder y directamente ir a la creación de un nuevo sistema.

¿Cuál es la composición de la Coordinadora 25 S?
En las primeras asambleas había bastantes personas que iban en representación de asambleas o colectivos y otras personas como yo que íbamos a título individual. Es cierto que la Coordinadora del 25 S no ha conseguido su objetivo de convertirse en una coordinadora de colectivos y organizaciones. Pero aunque ha ido disminuyendo el número de personas y colectivos paradójicamente ha aumentado su discurso político. La idea del proceso constituyente, de ofrecer una alternativa política global se ha fortalecido.

¿Cuáles son los objetivos de la Coordinadora 25 S?
El eje de la coordinadora es el del proceso constituyente, entendido como un proceso rupturista, no estamos a favor de una reforma de la constitución, que es lo que nos diferencia de otros planteamientos. Planteamos que el régimen del 78 está ya caduco porque la soberanía popular ha sido secuestrada. Desde la reforma del artículo 135 de la Constitución está sometida a la banca, a la troika y a la oligarquía financiera. El PP y el PSOE, después de habernos hecho creer durante 35 años que la Constitución era intocable, inamovible y que no se podía cambiar ni una coma, en 15 días decidieron constitucionalizar que los presupuestos del estado debían tener un techo de déficit. Fue un chantaje impuesto por los poderes financieros. Nosotros para incorporar a gente que pudo pensar que la transición en su momento fue buena, no entramos en ese debate. Creemos que en este momento las instituciones que se crearon entonces ya no son válidas. No es válida la representación parlamentaria por las deformaciones que hay en la ley electoral, por la desafección de la ciudadanía que llega hasta un 40% de abstencionismo en los comicios, por el sistema de partidos en el que el ciudadano no puede revocar nunca el mandato de un diputado o un concejal. Es un sistema de corrupción política y económica que no tiene solución.

Carlos Diez, miembro de la Coordinadora 25 S

¿Cuál es el funcionamiento interno de la Coordinadora 25 S?
La Coordinadora empezó funcionando en las asambleas con la metodología pura del 15 M, de mover las manos, cruzar los brazos, etc. para alimentar el consenso. Ahora mismo no lo seguimos a rajatabla, intentamos aplicar el consenso pero si vemos que por el consenso no se sale del atolladero, recurrimos a las votaciones. El consenso lo bueno que tiene es que es una apuesta porque mucha gente siga junta. Se trata de forzar al máximo la posibilidad de acuerdo para evitar tener que separarse. Aunque existe el riesgo de la parálisis, hay una frase que dice “a la parálisis por el análisis”, a base de tanto análisis se paraliza la acción.

¿Cómo valora la Coordinadora la utilización de las redes sociales?
Hay gente que cree muchísimo en las redes sociales, nosotros tenemos nuestro blog, nuestro facebook, nuestro twitter que tienen mucho seguimiento. Yo creo que eso está bien pero la experiencia práctica demuestra que acaba siendo un circuito cerrado, yo creo que a través de las redes sociales no se llega al conjunto de la ciudadanía e incluso a veces tiene efectos perversos. Muchos colectivos se han roto y se han escindido movimiento sociales por el control de las herramientas informáticas. Yo no soy partidario de la militancia virtual, quiero ver la cara de la gente y saber con quién estoy hablando.

¿En qué consisten las jornadas constituyentes en las que habéis participado?
La Coordinadora 25 S organizó las II Jornadas Constituyentes en marzo de 2013. En ellas, además de integrantes de la Coordinadora, han participado otros grupos como algunas asambleas del 15 M de barrios de Madrid, los iayoflautas, colectivos republicanos, Europa laica, grupos que se denominan asambleas constituyentes. Asistieron entre 60 y 70 personas. El tema fue el de movilizaciones sociales y proceso constituyente, como relacionar estas dos ideas. Se trabajó a dos niveles, por una parte, estrategias de poder popular y por otro lado estrategias de carácter institucional, de participación en las instituciones. Lo que se aclaró en uno de los debates era si considerábamos o no que un proceso constituyente puede ir por un proceso electoral, creando un partido político o una candidatura que concurra a las elecciones. En la Coordinadora había gente cercana a IU que defendía esa postura. Había otro sector opuesto que piensa que en ningún caso habrá que participar en las elecciones. Al final la postura que se adoptó fue la de que, en este momento, la participación en procesos electorales no facilitaría impulsar un proceso constituyente. Las razones son muchas: sería competir en desigualdad, sin tener acceso a los medios de comunicación, con una ley electoral como la que hay. Lo importante es que se ha zanjado la tensión que había desde siempre entre participar o no en las elecciones o convertirnos en un partido político. También nos posicionamos a favor de la desobediencia civil no violenta.

¿En qué consiste la desobediencia civil no violenta?
Para nuestras acciones no pedimos autorización a la delegación de Gobierno y a las administraciones en general, simplemente las notificamos a la prensa. Nosotros consideramos que salir en una rueda de prensa diciendo que tal día a tal hora vamos a estar en tal sitio, ya lo estamos comunicando. Lo que no hacemos es presentar un papel en la delegación de Gobierno del ministerio del Interior.

¿Cómo os definís ante la cuestión monarquía o república?
Planteamos un proceso constituyente por el cual la soberanía popular vuelva al pueblo y sea este el que decida como quiere organizarse políticamente. Si nosotros nos decantáramos por una forma de estado concreta se estaría desvirtuando la idea de un proceso constituyente. Yo como ciudadano defendería la idea republicana pero otro puede defender cualquier otra postura.

En cuanto al derecho de autodeterminación ¿cuál es vuestra postura?
Nosotros hablamos de los procesos constituyentes en plural, porque de esa manera se da cobijo a procesos soberanistas ya iniciados. Unos procesos soberanistas catalán o vasco serían en sí mismos procesos constituyentes. Pero no nos definimos sobre si tiene que ser un estado central, una república federal o estados independientes. Repetimos que deberá ser el pueblo soberano el que decida libremente en pleno uso de su derecho a decidir si quiere una opción u otra.

¿Cómo llevarlo a cabo esos procesos constituyentes?
Hemos desarrollado sobre todo las estrategias de creación de poder popular, lo entendemos como una nueva institucionalidad al margen del Estado, creando espacios de decisión al margen de las instituciones. Una de las iniciativas que planteamos, extremadamente ambiciosa, es convocar a la ciudadanía a que un día determinado vaya a los colegios electorales, no un día de convocatoria electoral, a formar asambleas populares constituyentes. Allí los ciudadanos se reúnen y se declaran ciudadanos favorables a ese proceso y se forman como asamblea constituyente en el colegio electoral. Esas asambleas locales se articulan, se federan en los escalones más altos, provincial, de comunidad autónoma. Esto es lo que nos diferencia de otros planteamientos porque la idea constituyente se está extendiendo, pero hay otros planteamientos que piensan que hay que hacer un proceso constituyente desde los partidos políticos o una élite que ya escribe un texto constitucional para presentarlo a la ciudadanía y que esta decida si le gusta o no le gusta. Nosotros planteamos un proceso constituyente de abajo arriba. Cuando planteamos eso, hay gente se asusta ¿vamos a tener que decidir todos los ciudadanos esa constitución? Sí, eso es lo que proponemos. Nosotros creemos que va habiendo iniciativas de poder popular, el 15M y sus asambleas de barrio lo vemos como un embrión de ese poder popular. Por ejemplo la Asamblea del 15 M San Blas sería el poder popular frente a la Junta Municipal de San Blas.

¿Hay precedentes sobre este tipo de procesos?
Hay pocos procesos históricos de un proceso constituyente que no haya ocurrido por un hecho histórico que obligara a ello. Estos procesos normalmente se inician cuando hay una crisis del sistema anterior, por ejemplo termina una dictadura y hay que plantear un régimen nuevo. Nosotros planteamos un proceso constituyente en una situación aparentemente democrática. Es verdad que no hay referentes históricos. Hay gente que defiende como ejemplo el proceso de Ecuador que comenzó con asambleas. Y en general de los procesos latinoamericanos. Está el referente de Islandia, que en cierto modo es un proceso de este tipo, en la que el pueblo decide no aceptar pagar la deuda.

¿Sois conscientes de que vuestras posturas van a chocar con el poder?
Eso para mí y para los que estamos en la coordinadora es evidente. Somos conscientes de que nuestro planteamiento es rupturista y ese conflicto derivará en violencia, de hecho ya está derivando en violencia por parte del Estado. Una de las cosas que denunciamos es la de la criminalización de los movimientos sociales, por ejemplo la Plataforma de Afectados por la Hipoteca (PAH) no es un movimiento violento pero el Estado lo tilda de violento para reprimirlo, perseguirlo y aplica la violencia del Estado. A esa violencia estatal nosotros tenemos como respuesta la desobediencia civil no violenta.

¿En qué otras acciones habéis participado?
En la lucha contra la aprobación de los Presupuestos Generales del Estado. Eso dio origen a una serie de movilizaciones en octubre de 2012 que salieron muy bien y luego una movilización del 20 de diciembre que fue el día en el que se aprobaron los presupuestos. Ese día hicimos una manifestación a nuestro estilo, en forma de "marcha fúnebre" y cuando iniciamos la marcha 15 o 20 personas con una pancarta la policía nos cerró y a mí me detuvieron y me llevaron a comisaría. ¿Qué cargos me imputan? Según ellos, desobediencia grave, que desobedecimos las órdenes de la policía de no invadir la Gran Vía, y resistencia a la autoridad. Yo no me resistí a nadie. Pero para ellos el mero hecho de salir a la calle con una pancarta cuando estás acordonado ya es resistirte a la autoridad. Me pueden poner una multa o pueden aplicar el nuevo código penal. El Estado es el que decide cuando los ciudadanos pueden o no pueden ejercer sus derechos políticos y eso es lo que nosotros no estamos por la labor de aceptar porque no admitimos su legitimidad democrática. Yo lo veo como volver a 35 años antes cuando no admitíamos legitimidad al franquismo y por lo tanto no reconocíamos sus leyes. Ahora tampoco reconocemos legitimidad democrática al sistema por lo tanto no tenemos por qué aceptar las restricciones que nos imponen.

También estamos integrados en el movimiento de las mareas y como visión crítica, participamos en la movilización que tuvo lugar el pasado 23 de febrero en Madrid. Las mareas, de enseñantes, sanitarios, función pública, etc. se formaron como movimientos sociales espontáneos al margen de los sindicatos y luego confluyeron en lo que se ha llamado marea ciudadana. En esa convocatoria del 23 de febrero tuve una sensación rara, estamos unas 100.000 personas reunidas pero sin hacer nada, sin ninguna tensión combativa. En una de las resoluciones de creación de poder popular hemos aprobado potenciar acciones de desobediencia civil y la no limitación de las movilizaciones sociales como instrumento de la creación de poder popular. Es decir que si ese día hubiera habido un número suficiente de gente que hubiera dicho, pasamos la valla, la Coordinadora del 25 S nunca se habría opuesto a ello.

¿Piensas que la gente está concienciada y puede participar en todo eso que plateáis?
Ppara que una desobediencia civil sea eficaz y consiga su objetivo tiene que ser masiva. Lo cierto es que ahora mismo los partidarios de la desobediencia civil somos minoritarios aunque cada vez va habiendo más acciones de este tipo. Al ser minoritarias las acciones la represión del estado es brutal. El que no se implique más gente tiene que ver también con la merma de cultura política; ahora mismo hay una visión muy inmediata, muy cortoplacista de las cosas. Es decir, me uno a un movimiento pero si veo que ese movimiento no consigue resultados a corto plazo, me voy. También influye el hecho que la represión asusta. Sobre todo la represión económica que es la que está haciendo que mucha gente no vaya a las movilizaciones, porque te pueden identificar y automáticamente te imponen una multa de 300 euros. Luego hay una cuestión muy importante que es la absoluta falta de medios de comunicación. Existen medios alternativos pero no salen del ámbito militante. Ahora mismo hay un ámbito que es el de los militantes, que son numerosos, pero el salto del mundo de los activistas organizados a la ciudadanía es un abismo que solo pueden cubrir los medios de comunicación. Lo que interesa es llegar a la gente en su totalidad pero no hay ahora ningún medio masivo que emita un mensaje diferente. Hay una apariencia de democracia que donde más claramente se ve que no es tal, es en lo mediático y en el aparato represivo policial.

Entrevista: EM