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La enseñanza de ruso en los Urales

Mié, 04/04/2012 - 14:34
Ekaterinburg, la capital de los Urales

José María Cañadas Bernal

Desde España, cualquiera que desee pasar un tiempo para estudiar ruso siempre piensa en dos posibilidades, ir a Moscú o a San Petersburgo. Son, en efecto, las dos ciudades que acaparan la mayor parte de la oferta, sin embargo existen otras opciones menos conocidas, pero que quizá sean más interesantes porque hacen que el estudiante se sumerja de una manera más profunda en la vida y en la sociedad rusa. Vamos a hablar de una de estas opciones, la de la ciudad de Ekaterinburg.

Esta ciudad, poco conocida en nuestro país es la tercera ciudad en importancia de Rusia, capital de la región de los Urales, su situación estratégica, entre Europa y Asia la hacen especialmente atractiva en todos los sentidos. Es una ciudad que cuenta en la actualidad con un millón trescientos mil habitantes y que se encuentra en periodo de expansión. Tradicionalmente una ciudad industrial cada vez más se consolida como un centro orientado al comercio y a los servicios. De manera significativa Ekaterinburg es una de las ciudades candidatas a albergar la próxima Exposición Mundial a celebrar en el año 2020.

Esta ciudad, en la frontera entre dos continentes y entre dos culturas, ofrece la posibilidad de sumergirse en el idioma de Pushkin matriculándose en los cursos de ruso para extranjeros en la Universidad Federal de los Urales. Esta universidad, que tradicionalmente llevaba el nombre del escritor Máximo Gorki, y que hace pocos años cambió su nombre por el de Boris Yeltsin, primer presidente de Rusia tras la caída de la Unión Soviética, tiene la prestigiosa categoría de Universidad Federal, una de las pocas existentes en el país. En sus aulas se pueden estudiar cursos de ruso de un semestre o de un año académico de duración. Las tarifas resultan asequibles si se comparan con cursos equivalentes en Moscú y en San Petersburgo. Un semestre con clases diarias viene a salir por unos 1.300 euros al cambio actual. A esta cantidad habría que añadir el precio del alojamiento en una residencia dependiente de la Universidad, bastante módico en relación con lo que se paga por el mismo servicio en España.

El alumno que se incorpore a estos cursos que no espere pizarras electrónicas ni sofisticadas aplicaciones de nuevas tecnologías como muchas veces se vende cuando no hay mucho más que ofrecer pero lo que sí va a encontrar es a un grupo de profesionales entusiastas y cualificados que, de manera especializada, cubren todos los aspectos de la enseñanza del idioma: gramática práctica, lectura, escritura, desarrollo de la lengua, fonética, etc. Una prueba de nivel inicial permite incorporarse al grupo más conveniente para cada uno. El número de alumnos en cada clase es reducido. Los estudiantes, como corresponde a una ciudad que se encuentra entre dos continentes, el europeo y el asiático, suelen ser de diferentes nacionalidades aunque predominan los procedentes de oriente: chinos, coreanos, vietnamitas. Esto es una ventaja porque permite también entran en contacto con estas culturas hoy en auge. También hay alumnos, los menos, procedentes de países europeos o del continente americano. Es difícil que el español que decida emprender la aventura de estudiar el idioma ruso en Ekaterinburg se encuentre con alumnos con los que poder comunicarse en su propia lengua, tampoco encontrará en la ciudad prácticamente turistas de habla española con lo que el proceso de inmersión en el mundo y la cultura rusa siempre será más profundo que en Moscú o San Petersburgo.

Uno de los grandes atractivos de esta ciudad es su gran tradición cultural. De ello dan fe sus cerca de treinta teatros, donde se pueden contemplar desde piezas clásicas hasta representaciones del teatro más vanguardista. También hay que destacar sus cerca de cincuenta museos, algunos de gran importancia como el geológico que recoge toda la riqueza mineral de la cordillera de los Urales. Ekaterinburg también destaca por su literatura, allí se edita una revista literaria de prestigio en todo el país, la revista Ural en la que escriben con regularidad muchos escritores de la ciudad y de la región. También es notable el plantel de artistas que exponen sus obras en los museos y galerías de la ciudad. Por último como corresponde a una ciudad orientada cada vez más al comercio, aquí se puede encontrar todo tipo de productos y servicios propios de cualquier ciudad contemporánea.

En cuanto al clima hay que decir que resulta ciertamente riguroso en invierno, pudiendo alcanzarse los 25 grados bajo cero en algunos picos de frío, sobre todo en diciembre y enero pero, como se dice en Rusia, solo sufre de frío aquel que no se abriga lo suficiente. De cualquier modo, en un mundo en pleno calentamiento global, resulta agradable la experiencia de unos meses de frío intenso en un lugar donde la nieve y el hielo, cada vez más escasos en otros lugares, están aquí presentes en la mayor parte del año. Para protegerse de las bajas temperaturas existe aquí, como en todo el país, un eficaz sistema de calefacción centralizado que hace que se pueda vivir a gusto en cualquier casa o residencia. A partir de mayo la cosa empieza a cambiar y el clima resulta mucho más suave llegando incluso al calor, aunque nunca sofocante, en el mes de julio que suele resultar el más cálido.

Más información sobre la enseñanza de ruso en la página web de la Universidad: http://www.usu.ru

Clases de ruso en Ekaterinburg.