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Entrevista a Yulia Dobrovólskaya, traductora y agente literaria de Barcelona

Mar, 07/06/2011 - 00:00
Yulia Dobrovólskaya

Acaba de salir en español una selección de narrativa de jóvenes escritores rusos, ganadores del premio “Debut” de diferentes convocatorias. Es un caso casi excepcional que los españoles puedan oír la voz de la más joven literatura rusa. Yulia Dobrovólskaya, agente literaria que vive en Barcelona, es una de las personas a las que se debe la aparición del libro.

Yulia estuvo preparando el libro (titulado “El segundo círculo”) junto a Ricard San Vicente, tal vez el eslavista español más conocido. Cuenta que les costó mucho esfuerzo encontrar una editorial que quisiera encargarse de publicarlo:>
El Premio “Debut” es una iniciativa de una fundación rusa llamada “Pokolienie” (“Generación”). No solo instituyeron ese premio, no solo decidieron, desde el año pasado, promover las obras de ganadores en el extranjero, sino que invierten en ello un dinero real. La oferta para las editoriales consistía en que se les pagaba la traducción, los gastos de edición del libro y el viaje promocional de los autores. A la editorial se le exigía garantizar una distribución y encargarse del aspecto promocional del libro porque de lo contrario el libro muere…

Pero a discutir cuestiones concretas llegamos solo con una sola editorial: La otra orilla, porque las demás simplemente no reaccionaron de ninguna forma. Recorrimos muchas.

Es posible imaginarse una situación así cuando una editorial no tiene consejeros ni redactores que sepan leer ruso, pero resulta que proporcionamos a las editoriales las traducciones al inglés y, más tarde, al español. Y a pesar de ello, nadie quiso implicarse.

¿A los traductores les buscaron ustedes y no la editorial?
Lo normal es que eso lo haga el editor. Pero en nuestro caso, en el caso de España, tuvimos que buscar primero al traductor y luego al editor. Gracias a Ricard San Vicente seleccionamos un buen grupo de traductores. Por ejemplo, a Alisa Ganíeva que tradujo a Marta Rebón, hoy en día es tal vez la traductora más demandada, ha traducido a Grossman, Aksionov, Pasternak, Ulitskaya… Por cierto su “Doctor Zhivago” es la primera traducción de la novela de Pasternak al español directamente del ruso. Antes “Zhivago” se había traducido de cualquier lengua menos del ruso. En el año 2011 - ¡qué logro! – al final lo tradujeron del ruso… Ricard fue en su tiempo profesor de Marta, lo mismo que prácticamente todos los demás traductores del grupo. Margarida Ponsati –actual presidenta de la asociación cultural ruso-catalana ARCA – tradujo a Ígor Savéliev, Frederic Guerrero Solé, a Alexéi Lukiánov. Y dos jóvenes traductoras más participaron en el proyecto.

Veo que en España no hay problema con los traductores…
El problema es que nadie les necesita. Hace poco estuve en Turín en una feria de libros, y uno de los discursos me llamó la atención: las facultades de filología eslava sobreviven si los estudiantes luego tienen salidas. Es decir que puedan encontrar trabajo en cualquier empresa que tenga relación con Rusia – sea una empresa que produzca algo, o una empresa comercial o de turismo. Y luego ya, como si fuera de remolque, va la cultura. Me pareció una explicación muy verosímil. En España eso, como sabemos, no funciona en absoluto. El mismo Ricard está bastante enfadado no solo porque no puede promover algunos proyectos literarios, sino porque tiene cada vez menos estudiantes y que estudian cada vez peor. No hay ningún aliciente. Porque vale, aprenden ruso, ¿y qué? No hay demanda.

¿Qué diferencia hay entre, por ejemplo, España e Italia? En Italia, como en España, hay cierto número de lugares donde puede aprenderse ruso. Pero luego los italianos que han aprendido ruso o trabajan en las empresas que tengan relaciones con Rusia o se dirigen al campo editorial. Muchas editoriales en Italia tienen en plantilla gente que habla ruso. Lo mismo ocurre en Francia y en Alemania, aunque las razones son diferentes. Por eso cuando cae un en sus manos un texto en ruso, hay gente que es capaz de leerlo y valoraro. En cambio en España no hay ninguna editorial donde trabajen eslavistas.

¿Pero sí que hay editoriales que trabajan bien con literatura rusa?
Existe la editorial madrileña “Alba” que trabaja perfectamente con literatura rusa, la única pega es que su política es no editar a autores vivos. Hace poco firmamos un contracto para un libro de cuentos de Gorki, una muy buena selección. Ellos han sido los que han editado "El peregrino encantado" de Leskov, a Alexandra Kollontai… Es decir cosas interesantes.

Muy de vez en cuando trabaja con literatura rusa la editorial “Minúscula” de Barcelona. Publicaron "Relatos de Kolimá" de Varlam Shalámov traducidos por San Vicente.

Destaca también el editor Jaume Vallcorba que dirige “Acantilado”. Edita a autores rusos con cierta regularidad. Pero, como gran esteta y persona muy desconfiada, no hace caso a un agente literario ni siquiera si tiene con él buenas relaciones, como por ejemplo es mi caso. Se orienta por lo que sale en Francia o Alemania. Ahora van a lanzar "El cautivo del Caucaso" de Makanin. Tienen un catálogo muy digno.

¿Qué puede decir de la nueva editorial Nevski prospect?
Por un lado me parece una buena idea pero por otro, tiene poca perspectiva. Gasté varios años de mi vida para hacer un proyecto comercial (es que paralelamente soy especialista en marketing) para una hipotética editorial pequeña que editara solo autores rusos. Y a lo largo de mis conversaciones con distribuidores, vendedores, lectores llegué a conclusión de que no tenía perspectiva comercial. Por eso, desde mi punto de vista, la gente que ha fundado Nevski prospect tienen mucho mérito y ojalá sobrevivan. Por otro lado – pero eso ya es cuestión de gustos personales – son demasiado académicos. Procuran llenar huecos en literatura rusa en español empezando por algunas obras algo obsoletas. No hay ningún argumento para que los españoles lean “Memorias literarias” de Grigorovich.

No harán gran negocio pero a un público especializado llegarán…
Si pueden sobrevivir, ya es algo. En literatura rusa hay muchas obras que valen la pena… Y además, gracias a Dios, últimamente se ha abierto una posibilidad de recibir subvenciones rusas, aunque no sean estatales sino privadas, para traducciones. La Fundación de Prójorov empezó su programa “Transcript” en 2009, mientras que antes para pagar cualquier traducción el editor tenía que sudar tinta.

Es un tema interesante. ¿Y dónde más se puede buscar subvenciones?
La fundación “Russki mir” (“El mundo ruso”) afirma que algo hace. Conozco solo a una persona que obtuvo una subvención de “Russki mir”, un traductor italiano. Sé que Ricard escribió a “Russki mir” proponiendo una actualización de las traducciones de Dostoevski, se trataba, no de hacer nuevas traducciones, sino de actualizar las antiguas. Su propuesta cayó en el vacío…

Ahora se atisba una nueva posibilidad que tal vez se convierta en realidad: en Moscú, basándose en la Biblioteca de literatura extranjera están creando el así llamado Instituto de traducción literaria. El año pasado convocaron el I Congreso internacional de traductores y decidieron crear este instituto. Hace poco recibí una carta de ellos donde me piden que les recomendara buenos traductores que tuvieran buenos proyectos, porque están dispuestos estudiar la posibilidad del apoyo económico. Pero por ahora tampoco hay nadie que lo haya recibido.

También existe la fundación “Yeltsin”, tienen varios programas de apoyo del idioma ruso fuera de Rusia, pero no ofrecen una subvención directa, canalizan su subvención a través de la Fundación de Prójorov, es una acción conjunta.

Dejando al lado todos los posibles comentarios personales, Prójorov es como una luz en las tinieblas. Cada año dan respuesta positiva a unas treinta solicitudes desde todo el mundo.

Volviendo al libro de jóvenes escritores, tengo entendido que la selección entre los ganadores del premio en diferentes años la hicieron Ricardo San Vicente y usted…
Quise que Ricard participara porque conoce mucho mejor que yo la mentalidad española, ya no digo que mi experiencia literaria que no se puede comparar con la suya.

¿Descartaron a alguien por intraducible?
Por intraducibles hubiéramos tenido que descartar a todos los aquí presentes [es decir a los escritores que han venido a España].

En principio ¿cree que hay textos imposibles de traducir?
No.

¡Respuesta de una profesional!

No, realmente, es un tema muy complicado: ¿qué significa traducible o no traducible? Existe una postura que dice que es imposible traducir la psicología más profunda de un autor y lo único que es posible es escribir otro texto que sea comprensible para gente de otra cultura, pero no traducirlo. Y eso se aplica a todo… Ni siquiera el verso infantil más simple se puede traducir. Muchas veces se puede oir: “poesía no traducible”… Pues si, no es traducible ¡y sin embargo la traducen!

Hace varios meses, en marzo de 2011, Yulia estuvo en el foco de otro acontecimiento literario: a ella y a su colaborador José María Muñoz Rovira les otorgaron el premio de la Fundación “Yeltsin” por la mejor traducción del ruso al español del año. Han traducido la novela de Vladimir Sorokin "El día del oprichnik" (Alfaguara). Antes ese dúo había traducido obras de Gorki, Shklovski, escritor infantil de enorme popularidad en Rusia Grigori Óster, Max Frai, Yelena Chizhova. Yulia especialmente destaca al escritor Iliá Mitrofánov que murió joven en un accidente, de no haber sido así, según ella, se hubiera convertido en el fenómeno literario más brillante. Su libro lo editó “Lumen”.

¿Se considera más traductora o agente literaria?
Me gustaría considerarme traductora. Es eso lo que me hace más ilusión. Por eso acepto fastidiarme la espalda, los ojos y todo lo demás, gastar un montón de tiempo.

¿Qué agencia es esa? ¿Quién pertenece a ella?
La agencia la creó hace 12 ó 15 años Yelena Kostiukovich. Es traductora al ruso de Humberto Eco, ni más ni menos. Hace tiempo que se mudó a Milán y en un principio siguió dos caminos: colaborar con las universidades y colaborar con editoriales en calidad de experta. Y como resultado llegó la idea de hacer una agencia literaria. Ha conseguido buenos resultados: representa a Ulitskaya, Dina Rúbina, Andréi Volos, Alexander Kabakov, Sasha Sokolov, Lotman, Erenburg…

La conocí por pura casualidad: a España vino Ludmila Ulitskaya para presentar su libro y necesitaban un traductor. De este modo conocí a Yelena y me propuso hacer algo para ella... Al final ahora mismo ella está escribiendo su propia novela y traduciendo la obra de turno de Eco, y toda la agencia ha caído encima de mi cabeza. Es un trabajo perfecto, bonito, interesante pero agotador.

¿Cuántos son?
Nosotras dos.

¿Con qué países trabaja como agente literaria?
Con todo el mundo. Trabajo mucho con Corea. Más que con España.

He oído que en una conversación con su colega ustedes dijeron que todos sus autores son “ruinosos”. ¿No lo serán todos?
Todos.

¿También Ulítskaya y otras estrellas?
También. Y en todo mundo. Si alguien no resulta ruinoso es un caso muy extraño. Grossman resultó ser no ruinoso aquí, en España, es un hecho asombroso. Ulítskaya no es ruinosa en Francia, no es que dé beneficios millonarios pero por lo menos las editoriales cubren gastos. La misma Ulitskaya es una autora no ruinosa sino de mucho éxito en Hungría. Alguna razón habrá pero no puedo decir por qué.

Yulia es licenciada por el Instituto superior Teatral de San Petersburgo, en Teoría del Teatro. A España vino en el año 1992. “Vine porque me propuso trabajar Chupa-chups cuando vivía en Rusia. Diez años de mi vida los dejé en esa empresa”. Poco a poco empezó a trabajar en el ámbito de marketing, luego hizo un master de esta materia. Lo que siguió está claro de la entrevista.

Entrevista: EM